No suelo utilizar
mi webcam, la tengo porque unos amigos me la regalaron.
Pero el otro día le di un uso que, por mí,
nunca se me habría pasado por la cabeza darle.
Estaba aburrida, no ponían nada en la tele, no
me apetecía leer y estaba sola en casa, como casi
siempre. Me conecté a Internet un par de minutos
para leer el correo y después me iba a dormir.
Pero se conectó Sergio, un amigo de hace muchísimos
años que ahora ya no veo. Tuvimos una época
en la que tonteabamos, y sabíamos que, de haber
dado el paso, habríamos acabado follando juntos.
Pero las oportunidades son como el metro, coje el que
viene ahora porque puede que en el siguiente no tengas
sitio para sentarte. Así que se conecta Sergio
al messenguer y nos ponemos a hablar de unas cuantas cosas.
- Menos mal que te has conectado, porque
estaba aburridísima.
- Ahora ya no, ¿Verdad?.
- No, bueno, ahora estoy hablando contigo.
- ¿Y soy aburrido o divertido?.
- Ja ja ja, sabes que me divierto mucho
contigo.
- Si tu hubieras querido hace unos años
nos podríamos haber divertido mucho más.
Ahí se me estremeció el cuerpo.
No podía creer que Sergio me confesara que él
se había sentido atraído hacia mí.
- Porque yo sé que también
te ponía, que no soy tonto. Ay! Si alguna de esas
noches hubiera subido contigo a casa.
Bueno, no me lo podía creer, es
que encima el sabía que me ponía a tope...
- Sergio, tío, esto me da un corte.
- Ja ja ja, corte dices, que fuerte.
- No sé, es que yo no conocía
esa faceta tuya.
- Nena, son muchos años sin vernos,
hay cosas de mí que te sorprenderían.
- ¿Cómo cuales?.
Sabía que no debía hacer
la pregunta, pero ya no podía parar. Quería
saber hasta donde estaba dispuesto a llegar él.
De repente, me manda una invitación para que lo
vea por la webcam.
- Anda, si además de ordenador te
has puesto webcam también.
- Si, y no veas lo bien que me lo paso
con ella.
Acepté su invitación y lo
vi a él, sonriente y chateando, con una cara de
pillo que no le había visto nunca. De repente la
imagen se movió bruscamente, y estaba un poco desenfocada.
- Sergio, se ha ido la imagen.
- No, cariñete, es que no hay luz
aquí abajo, espera.
Cuando volvió la imagen no pude
creer lo que veía. Era una polla no muy grande,
pero se la veía bien dura. Una mano la frotaba
arriba y abajo.
- Sergio! ¿Que haces?.
- ¿Recuerdas cuando salíamos
a bailar antes? Pues cuando yo bailaba contigo se me ponía
así de dura o más. Y me daba corte que tu
me pillaras.
- Dios, Sergio, me da no sé que...
- Va, tonta, que será divertido...
Por cierto, tu también tienes webcam, que me dijiste
que te la regalaron. ¿Porque no la enciendes?.
Aun sin saber lo que estaba haciendo, la
encendí.
- Estás guapísima. Pero llevas
mucha ropa, ¿no?.
- Si quieres me quito algo... El sueter,
por ejemplo.
Y así, antes de que me diera cuenta,
empecé a masturbarme. Me levanté el sueter
con cuidado. No llevaba el sujetador puesto (nunca lo
llevo dentro de casa). Con mi mano aún temblorosa,
recorría mis pechos talla 105, primero el derecho
con suavidad, y después pasaba al izquierdo.
- Mmmmmm...
- Sergio, esto es muy raro.
- Calla, mujer, verás que divertido.
Empecé a calentarme de una manera
muy tonta. Yo solo podía pensar en ese pollón
duro dentro de mí, y cada vez me acariciaba con
mas fuerza y más rabia. Tenía todo el coñito
mojado, había empezado a mojar todo el tanga y
los pantalones me sobraban hacía rato. De repente
me acordé de algo que tenía en un cajón
del armario.
- Sergio, cariño, dame medio minuto.
- ¿Ya?
- No, vida, es que voy a por algo... ahora
vengo.
A los 7 segundos le presenté a Sergio
a su doble de látex, un estupendo pollón
que guardo en el cajón segundo de la derecha de
mi armario, y que saco solo cuando me siento muy solita.
Comencé a restregármela por los pechos,
como si le estuviera haciendo a Sergio una cubana.
- Oh! Cariño ¿Sabes que nunca
me han hecho una cubana? A mi ex no le gustaba, era muy
clásica, solo el misionero.
- Pues disfrútala ahora, mi vida,
porque es toda para ti.
Yo seguía rozando el consolador
por el canalillo, mientras apretaba con fuerza uno de
mis pezones con la mano que me quedaba libre. Hasta que
ya no aguanté mas y me desabroché los pantalones.
Cayeron al suelo, y me levanté para quitarme el
tanga. La altura era perfecta, había dejado todo
mi coño en primer plano y bien centradito en la
pantalla. Vamos, que ni George Lucas.
- Oh! Nena! ¿No me digas que te
lo vas a meter?.
- Por supuesto cariño, me vas a
hacer el amor por primera vez.
- No pequeña, no te voy a hacer
el amor, te voy a follar como un loco.
Ahora su polla si estaba bien grande, y
tan dura que yo creía que le iba a explotar en
cualquier momento. Yo estaba ardiendo, tenía las
mejillas sonrosadas y me quemaba todo. Tuve que apagar
la calefacción porque me estaba asando. Cogí
mi consolador y comencé a metérmelo. Como
estaba tan mojada, no tuve problemas, me entró
a la primera. Aquello me estaba gustando más de
la cuenta. Tanto que cuando me quise dar cuenta me lo
había metido casi hasta el fondo, 28 centímetros
de placer extremo. Sergio estaba flipadísimo.
- ¿Todo eso te cabe? .
- Aha...
Sergio ya escribía despacito y mal.
Su polla arriba y abajo en la ventana de arriba, y mi
coño tragándole semejante pollón
de mentiras en la ventana de abajo. Y así estuvimos
un buen rato. De vez en cuando yo me la sacaba del coño
para metérmela en la boca y mordisquearla. Pero
la necesitaba dentro, y enseguida me la volvía
a meter. Sergio ya solo escribía algún que
otro "mmmmm". Pasados 5 minutos, Sergio se corrió
como no he visto a nadie en la vida. Aquello era un chorro
de pura vida, nada de dos o tres gotazos.
- Nena, voy a lavarme.
- Claro amor.
Pero yo no me había corrido aun
aunque no me importaba. Seguía acariciándome
con cuidado, pero ya no me metía el consolador.
- Ya he vuelto... Ahora solo faltas tú.
- Ya pero... no se... yo sola... me da
corte.
- Tu no te preocupes, yo te diré
lo que tienes que ir haciendo. Por le momento, quiero
que te la metas otra vez, enterita y hasta el final.....
Así... muy bien amor... ¿Porque no te sientas?
estarás mucho más cómoda.
Me senté dejando las piernas abiertas
encima de la mesa, de cara a la webcam. Ahora Sergio podía
verme todo el coño empapado y como me metía
el consolador con mucha más claridad.
- Cariño, estás a tope, ¿eh?
Venga, mientras te la metes acaríciate con la otra
mano... Así mi vida... Oh, cariño, vas a
hacer que me corra de nuevo... mmmm... Ahora sácate
el consolador y metete un dedito, si... muy bien... eres
la mejor, nena. ¿Cuantos deditos te caben?... Así,
tres, muy bien, cuatro... Cariño, eres la bomba,
te voy a reventar amor. Te voy a poner a cuatro patas,
te voy a poner a todas las patas.
Y ahí estaba yo, haciendo equilibrios
encima de la silla, de espaldas a la webcam y a cuatro
patas mientras intentaba acariciarme, pero claro, la física
tiene unos limites y no llegaba tan lejos. Así
que, como ya no podía leer lo que Sergio me escribía,
tomé yo la iniciativa y agarré de nuevo
el consolador.
Ya notaba como se aceleraba la respiración, y cada
vez que me introducía mi juguetito me acariciaba
un poco más arriba, en el clítoris. Así
que no tardé ni dos minutos en tener un orgasmo
bestial, como pocos en la vida, y desde luego, como ninguno
que había tenido solo masturbándome. Cuando
me di la vuelta, vi de nuevo el pollón grande de
Sergio, y me dio el tiempo justo para verle como se corría
de nuevo. Parecía como si no hubiera sacado a pasear
a la tropa desde hacía meses, y solo hacía
8 minutos que acababa de correrse. Desde luego, este chico
no ganaba para limpiar los pantalones de semen.
Volví del baño y Sergio también.
Ahora ya teníamos la webcam enfocándonos
las caras.
- Amor, eres la mejor.
- Ja ja ja, tenías razón,
esto es divertidísimo. Podíamos hacerlo
otro día... ¿Te parece el jueves?.
- Claro, paso a recogerte por tu casa a
las 7 y media.
- No, si yo me refería a que...
++ Sergio aparece como desconectado y es
posible que no conteste ++
En fin, el jueves he quedado para follar
con Sergio. Pero eso ya os lo contaré más
adelante.
|