Mi nueva sirvienta
negra es muy formal, pero le he pillado con las bragas
mojadas, y he tenido que intervenir.....
Realmente necesitaba que alguien organizara
mi casa, vivo solo, y soy bastante caótico. Llame
a una agencia de servicio domestico para que me enviaran
alguna asistenta. Al día siguiente cuando llamaron
a la puerta, ante mi estaba Ghenta, una mujer negra de
unos 30 años, que no hablaba muy bien el español,
y que según me contó venia de no se que
país de África central.
Durante unos días estuve indicándole
cuando ella llegaba lo que tenia que hacer, luego ya me
iba a la oficina. No pude por menos de observar que tenia
un buen cuerpo, era bastante alta y delgada, de labios
y manos finas, se intuían unas buenas formas debajo
de la bata que se ponía para trabajar. Nuestros
diálogos no eran muy profundos pues como ya os
he dicho no dominaba muy bien la lengua española,
y realmente hacía muy bien las labores domesticas,
y no hacia falta corregirla.
A menudo me tenía que ir de viaje,
aun así tres veces a la semana Ghenta venia a mi
domicilio, el conserje le abría y ella ordenaba
mis cosas.
En una de esas ocasiones, era un viernes
por la mañana, el puente aéreo se me dio
bien y llegue pronto a casa. Abrí la puerta y fui
a colgar la chaqueta del traje, y mientras saludaba a
Ghenta , vi que esta se hallaba recostada en el sofá
y que se levantaba apresurada y nerviosa.
-¿Cómo esta usted? ¿Se
encuentra bien?- le dije
Ella se mostró nerviosa y azorada,
fue cuando vi que se había abotonado mal la bata
e incluso algunos botones no los había abrochado
dejando vislumbrar la piel de su abdomen.
-Perdón señor, perdón
es que…..-No sabia que excusa utilizar.
Por un lado no estaba trabajando y por
otra parte sospecho que estaba haciendo algo más
que dormitar recostada lánguidamente en el sofá.
-Pero a ver ¿Qué hacías?
Ella empezó a sollozar, pidiendo
que no le echara , que no llamara a la agencia, etc.
Me senté en el sofá y empecé a hablarle,
ella estaba en pie delante de mí. Le dije que tranquila
que no era para tanto, que todo tenia solución,
y que lo primero que había que hacer era abotonar
bien la bata, para lo cual le desabroché los botones,
ella estaba paralizada y aún temblorosa.
Cuando le abrí la bata, el espectáculo
era hermoso, unas carnes tersas y ebúrneas, contrastando
con unas bragas blancas de algodón, también
llevaba un sujetador blanco conteniendo unas hermosas
tetas, no muy grandes pero de aparente buena consistencia.
No me pude contener, con mis manos le cogí
las nalgas y empuje su bajo vientre hacia mi boca. A través
la tela note un abultado monte, y sobre todo note que
ella aunque seguía nerviosa, con sus manos empujaba
mi cabeza hacia dentro de ella.
Le hice que se subiera al sofá y
pasara sus piernas por encima de mis hombros y echara
su cuerpo para atrás. Toda su entrepierna se me
ofreció de esta manera, la braga estaba mojada.
Se había estado masturbando, de ahí venia
todo su desaliño. Le metí la lengua y hasta
la nariz a través de la braga en su coño.
Al mismo tiempo veía su vientre y sus tetas agitarse
nerviosamente.
Ella quería que le quitara las bragas
pero le dije que no, que le iba a hacer que se corriera
con ellas puestas, ella se retorcía, se le notaba
el clítoris totalmente hinchado a traves de la
ropa. Mi saliva y las babas de su coño se mezclaban
en mi boca.
Sus piernas me apretaban el cuello, quería
más. Cuando por fin me canse, mas que nada porque
me quería quitar los pantalones, pues la polla
estaba un poco apretada,ella por fin pudo deshacerse de
las bragas, pero no se quito el sostén.
Le hice arrodillarse delante y que me la
chupara. Ella empezó besuqueandola pero le agarre
de los pelos, que llevaba hecho trencitas, y le impulse
a que se la metiera entera en su larga boca.Yo estaba
medio recostado, ella tenia su cabeza oculta por el faldón
de mi camisa, y solo le veía su espalda, y lo que
más me excitaba, su culo, bien formado, que se
movía y abría rítmicamente al compás
de la ventosa de su boca.
Estaba a punto de correrme, cuando le quite
el sostén, tenia como ya os he comentado unas buenas
tetas, las cuales de remataban en unos hermosos pezones
cónicos que ahora mismo estaban tiesos. Le puse
a cuatro patas, las tetas se le balaceaban y el culo se
me ofrecía goloso, le fui metiendo la polla, ella
se quejo un poco, pero con un enérgico golpe de
cadera ella misma termino de introducirla. Nos estuvimos
moviendo al principio acompasadamente hacia delante y
atrás pero luego aumentamos la frecuencia, ella
callaba pero se le veía exultante, gimiendo suavemente
y sudando mientras con una mano se frotaba la vulva.
Retire mi polla de su culo le di la vuelta
y eyacule finalmente sobre sus negros pechos, me cogió
la polla con sus manos de finos y largos dedos y se la
llevo a la boca, relamiendola con su lengua.
Después de esto le hice recoger
todo, que fregara, y que terminara de hacer la comida,
cuado comimos nos fuimos a la cama, y la folle.
Ella siguió viendo a casa a limpiar
un tiempo, y cuando coincidiamos seguiamos disfrutando
mutuamente. Un día me dijo que se iba a Alemania
a casa de unos primos. Que la agencia me mandaría
a una amiga suya, Ernestina, que me cuidaría bien.
-¿Pero me cuidara bien en todos los aspectos? le
dije
- Bueno, ella es algo especial, me dijo algo enigmática
antes de comerme la polla por última vez.
Así fue, y ya os contaré
como me fue con la tal Ernestina, la cual sin duda era
bastante especial, como ya me había indicado Ghenta.
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